Figatells clásicos.

Cuando era pequeño, no soportaba el hígado. Así que me quedé algunos días sin comer. Ahora lo como de todas formas; empanado con ajo y perejil, encebollado, en paté o simplemente a la plancha. Donde yo vivo es muy difícil encontrar la mantellina, o como dicen en Castilla el manto o el redaño. El otro día mi carnicero me había guardado unos cuantos redaños. Así que me he decidido a hacer unos Figatells. Rápidamente a la cocina a aprovechar esos redaños.

Ingredientes:

Elaboración:


Mezcló 250 gramos de magro de cerdo picado, 250 gramos de hígado de cerdo también picado, pimienta negra, nuez moscada, un poco de sal, unos piñones y perejil cortado.


La mantellina o redaño envuelta y estirada sobre una tabla.


Una vez bien mezclado, tomo porciones con una cuchara y le doy la forma a los figatells envolviéndolos con la mantellina. Dejo que reposen unas horas en fresco y los hago en una sartén aplastándolos un poco para que suelten su grasita. Los he emplatado con unas papitas paja. Detalle del corte, de su interior.

Los figatells podríamos considerarlos casi un embutido. Son típicos de las comarcas de la Safor y la Marina Alta. Podemos encontrar versiones muy deliciosas en Beneixama en la comarca del Alto Vinalopó o en Pego, aunque no es patrimonio exclusivo de los valencianos, también los hacen en Mallorca y podemos considerar al Fardel Aragonés uno más de la familia. Considerado una tapa por excelencia en la Safor, la Ribera Baja, La Marina Alta e incluso en zonas más interiores como Alcoy. Se debe de comer sobre una rebanada de pan en dos bocados, y puede ir acompañado de alguna salsa y necesariamente un chato de vino o una cerveza. Buen provecho  a tod@s.