Mollejas de ternera al ajillo de mi madre


Demasiado rico. El otro día cuando compré el cordero lechal para los morunos, mi carnicero, don José, me regaló unas mollejas de ternera y un rabo de cordero. Pues hoy mollejas de ternera como las hacía mi madre. Y además un rabo de cordero. Sigo enamorado sin remedio de la casquería y si es regalada mejor. Tengo que publicar la receta de mollejas con rabo, pero aquellas son difíciles de encontrar en mi territorio comanche. Y cuando las hay, pues no hay rabo ese día. Hoy solo unas mollejas de ternera como las hacía mi madre. Nos vemos en la cocina.

Ingredientes:

Elaboración:


Metemos las mollejas en agua o muy fría o con hielo un par de horas. Ya se van viendo las membranas que tenemos que quitar. Las escurrimos. Quitamos las membranas y venillas.


Las metemos en agua y un chorro de vinagre. Las escurrimos.


En una sartén con aceite doramos la cayena y los ajos pelados y laminados. Reservamos.


Troceamos el rabito. Salpimentamos la carne. En el aceite restante comenzamos a dorar el rabito que tardará un poco más. Luego incorporamos las mollejas.


Cuando estén dorando, añadimos un chupito de coñac. También puede ser vino blanco. Dejamos que evapore y que acaben de dorarse las mollejas. Añadimos el ajo y cayena reservados y mezclamos todo. Cocer hasta que se evapore todo el líquido y queden bien doradas.


Hemos emplatado con unas tostadas de pan restregadas en ajo crudo y con un chorrito de aceite. La consabida piparra.

Casquería pura y dura, pero que me encanta. Una molleja no da para mucho más que una o dos raciones, pero aquí os la presento guisada de forma sencilla. La molleja en el ovino y el bovino es el timo del animal, que solo tienen los jóvenes. Luego se sustituye por el tiroides que es una glándula que no se puede comer por el exceso de hormona tiroidea. Buen provecho a tod@s.