Croquetas caseras

Plato emblemático. Aunque ahora están de moda las llamadas croquetas gourmet con ingredientes selectos como quesos, boletus o marisco, nosotros os presentamos hoy nuestra receta con jamón picado, la clásica, la de toda la vida. Cambiad este ingrediente por el que queráis, y tendréis múltiples recetas. Cuando usamos sobras, como las de cocido o fabada, solemos usar las de patata en vez de las de bechamel. En fin, vayamos entrando en la cocina.

Ingredientes:

  • Leche entera
  • Mantequilla
  • Harina
  • Jamón muy picado
  • Sal
  • Aceite (opcional)

Elaboración:

Lo primero es la hacer la Roux. Para ello derretimos la mantequilla y si acaso añadimos un poco de aceite. añadimos ahora  harina en la misma cantidad que la grasa que hemos utilizado sin parar de revolver hasta que el harina se tueste y quede una pasta homogénea. Para un litro de leche usaremos entre 80 y 100 gramos de grasa y harina según las queramos de cremosas.



Lo siguiente es ir echando la leche en pequeñas cantidades y a temperatura ambiente sin parar de remover constantemente hasta conseguir que se integre la leche con la grasa y harina. Ya tenemos nuestra salsa bechamel.


Añadimos el jamón picado y mezclamos bien. Apagamos el fuego y dejamos enfriar para que la masa sea más manejable y poda modelar las croquetas.


Con una bolsa o manga hacemos unos rulos de nasa. la cortamos en porciones más o menos iguales. Batimos unos huevos. Moldeamos las croquetas y las pasamos por huevo.


después del huevo las pasamos sin prisas por l pan rallado, que se impregne bien y las vamos depositando en una bandeja amplia. En casa o van a la sartén o mejor aún se guardan para cuando se necesiten. Esta bandeja la metemos en el congelador. una vez congeladas las podemos almacenar en un recipiente más pequeño porque ya no se pegarán.


A qui las tenemos friéndose en aceite. Una ración o tapa. y un detalle de su contenido.

La teoría más creíble es que primero se desarrolla la salsa bechamel y luego se le da forma y se envuelve en un crujiente a base de huevo y pan rallado. Y todo ello ocurre en Francia. De ahí viene su nombre, de croc o de croquer (crujir). Y de ahí, croquette. Desde Francia pasa a España, donde se populariza extraordinariamente, hasta el punto, que muchos piensan que es un invento español. Hay otras croquetas donde la masa es patata cocida y que provienen, al parecer de Sicilia. Se puede hacer con múltiples ingredientes añadidos a la bechamel, o emplear sobras de otros guisos como el cocido. Y una ventaja más, les gusta todos, a los niños y a los mayores. No pueden faltar en cualquier cumpleaños infantil, o en cócteles de bienvenida o en cualquier carta hostelera, ya sea como tapa o ración.

Deja una respuesta